domingo, 10 de octubre de 2010

LA OPO IMPRESENTABLES

COMPAÑEROS:

El Domingo 15 del corriente en el diario Página 12, el periodista Horacio Verbitsky en su habitual editorial desarrolló los temas de actualidad, pero aquí sólo quiero hacer un punteo sobre determinados hechos por él mencionados e ... ...n lo referido a las Leyes Laborales, habida cuenta que en estos días se está tratando en el Congreso de la Nación el 82% móvil de las jubilaciones.

Cabe recordar que quienes impulsan este “proyecto de ley” son aquellos que participaron en la segunda década infame (1989-2001) en la destrucción sistemática de los derechos adquiridos de los trabajadores y de los jubilados y de todo el país en general, como ya todos sabemos.

RECORDEMOS PARA NO EQUIVOCARNOS NI CONFUNDIRNOS

En esos años se aplicaban mecanismos como los siguientes:

empresas de servicios eventuales y locaciones de servicio o de obra simuladas para encubrir como contratación independiente una relación laboral, por ej. cooperativas de trabajo que vulneraban groseramente el espíritu del cooperativismo.

Contratos basura (sin indemnización o con indemnización reducida) introducidos por las leyes de empleo de 1991 y 1995.

Relaciones laborales sin derechos para el trabajador disimuladas como “pasantías” o “aprendizaje”.

Períodos de “prueba” de tres a seis meses, sin derecho a indemnización, establecidos durante el menemismo, que la Ley Banelco (de la rua) extendió a un año.

Flexibilidad de la jornada de trabajo en la Ley de Empleo de 1991, con sistemas de jornada promedio y crédito horario, de modo que el trabajador no sabía cuánto iba a trabajar en los días siguientes, a que hora entraba y salía, ni cuánto cobraría a fin de mes.

Vacaciones fraccionadas y en cualquier momento del año, desorganizadoras de la vida familiar.

Cuentas de capitalización en lugar de indemnización, en la Ley PYMES de 1995.

Rebajas salariales a los trabajadores estatales en 1995, 2000 y 2001 que actuaron como disparador para rebajas salariales en el sector privado.

Rebajas de Asignaciones Familiares en 1996 y 2001.

Pago de parte del salario con tickets canasta, que no tributaban a la seguridad social ni se incluían en la base de cálculo de eventuales indemnizaciones (sólo en estos tickets el estado transfirió a los particulares 21 mil millones pesos).

Durante una década el Salario Mínimo Vital y Móvil estuvo congelado en $200.

En caso de concurso preventivo o quiebra se suspendía la aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo y de los derechos que preveía.

Por decreto se derogaron los Convenios de las empresas estatales a privatizar, lo cual fue convalidado por la mayoría automática en la Corte Suprema de Menem.

Las negociaciones colectivas no podían arrojar aumentos salariales por encima de los “incrementos de productividad”, medidos por la autoridad administrativa.

Se derogaron las reglas por las cuales los derechos de un convenio seguían vigentes hasta que un convenio posterior los sustituyera, lo cual obligaba a negociar a la baja para no perder todos los derechos y la de la norma convencional más favorable. De este modo, allí donde existían un convenio nacional de actividad y otro de empresa, se aplicaba el menos favorable.

La Ley Banelco dispuso que un Convenio Colectivo pudiera modificar el anterior en perjuicio del trabajador.

El 17/10/1990, nada menos, se prohibió el Derecho de Huelga en cualquier servicio que el Ministerio de Trabajo quisiera calificar como esencial.

La Ley de Riesgos de Trabajo eximió al empleador de responsabilidad por enfermedades y accidentes, sus reparaciones eran misérrimas y pagaderas en cómodas cuotas, y las ART fueron subsidiarias con fondos del seguro de vida de todos los trabajadores.

Como creer en la buena fe de todos estos personajes si aplaudían, acompañaban y ejecutaban todos estos desastres y ahora lo único que buscan es ponerle trabas a la brillante gestión de nuestra Presidenta.

Está muy claro que el concepto “82% móvil” es un objetivo a alcanzar en algún momento pero también está muy claro que nuestro Gobierno está haciendo un gran esfuerzo para mejorar la situación de los jubilados y sobran pruebas de ello, como así también viene recuperando sin pausa los derechos de los trabajadores y tanto Néstor como Cristina están dando continuidad, después de 48 años de espera, al Proyecto Nacional y Popular que dio a luz nuestro General Juan D. Perón y la inolvidable Eva Perón.

Estemos atentos a no dejarnos confundir por los “falsos peronistas” y sus amigos los “gorilas de siempre”, que lo único que buscan es la miseria del pueblo argentino para cumplir sus objetivos de negocios y poder.

Un abrazo.

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