El desafuero del represor Luis Patti se logró con una amplia mayoría de votos. Solo 9 diputados votaron en contra de la iniciativa y casi todos se destacan por algún motivo que los une ideológicamente con el ex comisario justificando su decisión.Uno de esos diputados es el cordobés Oscar Aguad, de la UCR, quien ha dejado un oscuro recuerdo en nuestra provincia y en Corrientes, donde desplegó -durante la intervención mestrista- su proclividad por la represión, el espionaje policial interno, la persecución a los opositores y una intolerancia manifiesta hacia los trabajadores en general.
En Córdoba, estuvo a cargo del ministerio de Asuntos Institucionales y Desarrollo Social del durante el gobierno de Mestre (´95 al ´99) y de desde allí se perpetraron la caza y el acoso sistemático de quienes se enfrentaron a las políticas de ajuste que incluían el cierre de hospitales y escuelas públicas. Aguad, estuvo a cargo del trabajo sucio, denunciando a delegados de las reparticiones, abriendo causas a activistas y dándole vía libre a las emboscadas policiales sobre las marchas opositoras, que jalonaron el ocaso del mestrismo cordobés.
Luego, sus habilidades fueron requeridas para intervenir el municipio de Corrientes y de ese paso desafortunado los correntinos todavía recuerdan 60 millones de dólares de un préstamo que se esfumaron de la comuna y una deuda de 250 millones de pesos que se transformaron en el papel pintado de los bonos CECACOR.
Este digno soldado de Ramón Mestre (P) tiene el pecho jalonado de madallas, una por cada abuso político que cometió en los cargos que ocupó. Debe ser por eso que es uno de los principales objetores de la "calidad institucional" del gobierno nacional y se ha manifestado en completa oposición a la implementación de los planes sociales con dinero de las retenciones. "Le sacan a los chacareros para regalarle plata a todos esos vagos" (del plan Jefes y Jefas), ha vociferado enardecido en una reciente reunión. "Este gobierno no trabaja por la unidad de los argentinos" expone en su página de internet y se olvida que durante la gestión de la que él fue parte, el 27% de los cordobeses necesitaba de la ayuda alimentaria del gobierno para sobrevivir, generando la peor división social que nuestra historia reciente tenga memoria.
Muchas veces cuando lo vemos desfilar por los programas de radio y TV, proponiéndose como ejemplo moral, temblamos de asco y de bronca ante la pacatería, superficialidad y obsecuencia de los periodistas que olvidan y callan el pasado nefasto de este personaje que representa lo peor de eso que se ha dado en llamar "la vieja política". Parece que nadie recuerda ya el cruento desalojo del Hospital Misericordia, con la policía corriendo por los pasillos a médicos y pacientes con balas de goma, tampoco viene a su memoria el cierre compulsivo de la Cervecería Córdoba y al grupo ETER entrando a la madrugada a la fábrica tomada para detener a los trabajadores como si fueran delincuentes. No. Parece que eso no existió, como no existió la detención periódica de delegados del SEP y de Judiciales o las órdenes de captura a dirigentes de Luz y Fuerza, y el permanente apriete a representantes de los organismos de Derechos Humanos de la provincia. Menos se acuerdan de los teléfonos pinchados en las redacciones y las distintas operaciones de "inteligencia" que denunciaban complots que solo existían en la mente del gobernador y sus ministros.
Entonces ¿Es raro que Aguad sea hoy uno de los socios potenciales de Lilita Carrió? No.
¿Es incongruente con su "carrera democrática" que ahora sea unos de los defensores de la incorporación de Patti al Congreso de la Nación? No. Nada es casual.
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